martes , 24 noviembre 2020

ALMERÍA-CÁDIZ, EL CURSO NATURAL DE LOS ACONTECIMIENTOS

La conducta ciclotímica del cadismo sigue erre que erre. Del ascenso a la permanencia dista un trecho muy corto que se traduce en cualquier tropiezo que no esté previsto en la mente del aficionado más exigente. Porque nuestro equipo debe ser infalible e implacable independientemente del rival que se ponga por delante. No es menester valorar una racha positiva de ocho encuentros sin perder del conjunto contrario, mientras se prevea que la victoria tiene que darse por asegurada antes de disputarse el partido.

Un penalti que no entra, ocasiones erradas y una  perspectiva diferente, hacen que un empate fuera de casa se contabilice como una derrota. Porque esto es lo que acontece y asi vienen dadas las cosas.

La realidad que envuelve al conjunto amarillo, viene dada por la horquilla del vaso medio vacio a roto y es un estigma que se arrastrará hasta el fin de los tiempos, porque el optimismo queda muy  lejano cuando los acontecimientos sobresalen de la realidad paralela que se pretende y se anhela, dejando en segundo plano el verdadero objetivo.

Seguimos sumando, seguimos en la pugna y seguimos cumpliendo metas. El curso natural de los acontecimientos sigue en movimiento y sigue sobrepasando las expectativas.

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