BENDITO SEA EL EQUIPO QUE NOS TOCÓ ANIMAR

Bendito sea el equipo que nos tocó animar y bendita la ciudad que lo acoge. Ciudad obrera, humilde que ha sabido sobreponerse al paso de la pobreza y el aislamiento, derrochando ingenio y supervivencia. Ciudad que complementaba el “Caballas y Cädiz CF” con movimiento obrero, lucha constante y sacrificio.

Hay cosas más importantes que seguir a un equipo de fútbol, eso nadie lo pone en duda, pero si hablamos de sentimientos ya la interpretación no es la misma. Nuestra pasión va más allá de una plantilla, una dirección deportiva o un cuerpo técnico. Cuando hablamos de sentimientos, hablamos de historias familiares, de amigos y vecinos, unidos por las mismas alegrías, decepciones, éxitos y fracasos, historias que reflejan el apoyo en los momentos más difíciles, historias de amor y desamor, historias llenas de recuerdos que serán imborrables en definitiva historia, llenas de historias.

Pueden que nos tachen de chovinistas, por estar orgullosos de lo que es nuestro, pero el saber de dónde venimos y ser agradecidos, son valores del alcance de muy pocos. No necesitamos premios ni menciones, el saber que nos movemos por un corazón que late al son de un himno y bombea sangre azul y amarilla, es el mayor de los reconocimientos posibles.

Bendito sea el equipo que nos tocó animar y bendita sea su afición.

 

¡VAMOS!

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