EL CAMINO DE LA CANONIZACIÓN: CERVERA Y LA BÚSQUEDA DEL TERCER MILAGRO

 

A nadie se le escapa el hecho del crecimiento deportivo de manera conjunta y simultanea a la vida laboral de Álvaro Cervera en el Cádiz. Contra todo pronóstico, el técnico guineano con una gran dosis de trabajo psicológico y de disciplina táctica, consiguió ascender en Alicante. Para ser cadista, hay que creer en los milagros, y por estos lares, somos grandes expertos en hagiografías. Irigoyen, Ramón Blanco, Collin Addisson, Víctor Espárrago y todos los que mantuvieron al equipo en Primera en los años ochenta, cumplieron su proceso de beatificación y posterior santificación, no cumpliendo con el milagro de los panes y los peces, pero casi.

A Cervera se le atribuye su primer milagro durante ese eterno Junio de 2016. Ese equipo roto, hecho jirones y desmembrado, se plantó con una sola idea en el glorioso ´Play Off´. El beato, todavía no promulgó su famoso salmo a los cadistas 106, versículo 1: La Lucha No Se Negocia. Las ideas sin ponerlas en práctica no cobran sentido, pero en este caso, los actos engendraron la doctrina. La lucha no la negoció ni Antonio Navarrete, que en el gol de Carlos Calvo no paraba de llamar a jugadores para que se unieran a la masa humana de la celebración y rascar así unos segundos de oro.

El segundo milagro conocido de Cervera fue realizado este pasado Julio. Ningún entrenador cadista había sido martirizado y posteriormente conseguido semejante hazaña. Ni la pandemia, ni aunque cayeran las siete plagas de Egipto iban a separar del recto camino al guineano. Sólo él consiguió lo imposible en tiempos de Coronavirus. A pesar de las embestidas de los rivales. A pesar del parón de tres meses. A pesar de Arias y de Vizcaíno. Y sobre todo, a pesar de aguantar a Jurado de eterna romería en el Rocío.

Con estos dos milagros y su proceso de martirio durante toda la temporada pasada, en la que tuvo que aguantar la humillación de Arias y Vizcaíno de no ser renovado hasta el mes de Junio, Cervera ya tendría derechos adquiridos sobrados para ser santificado. Pero parece que irá más allá. Con una plantilla más propia de la Smart Bank, intentara por todos los medios conseguir la permanencia, a pesar de todo el carajal de más de cuarenta futbolistas que nos organizó el amigo Arias.

En caso de consecución, tendrá derecho a sentarse a la derecha del Padre victorioso hecho piedra, Macarty. De momento, paciencia y no dejarse llevar por la ira, virtudes muy comunes de un santo…

 

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