miércoles , 28 octubre 2020
Foto: Diario de Cádiz

EL DÍA QUE LA LEYENDA CAMBIÓ AL CADISMO

Foto: Diario de Cádiz

Amanece una fría y ventosa jornada de otoño. Cádiz se despierta inquieta y un día especial se palpa en el ambiente. Corre finales de 1.977 y el Cádiz se enfrenta al Real Madrid en partido oficial por primera vez en su historia. Una hora antes del partido Carranza presenta un impresionante lleno. Algunas banderas blancas se vislumbran entre algunos aficionados ´merengues´ de la propia ciudad y de la provincia.

Comienza el partido y el equipo amarillo le planta cara a todo un Real Madrid en el que jugaba un tal Juanito, un tal Del Bosque o Santillana. El equipo anda enrabietado. No soportan ver en Carranza banderas blancas en manos de gaditanos. La leyenda pelea cada balón disputado. Se lo llevan los demonios viendo las dichosas banderitas blancas.

Corre el minuto doce y el Cádiz va a botar un córner a favor. El equipo cadista estrecha el cerco de la portería madridista y el chileno Carvallo se acerca con lentitud a botar el córner. El futbolista sudamericano ya había demostrado que se podía jugar al fútbol con smoking. Sus faltas, su golpeo a balón parado y sus pases sembraban el miedo en el contrario. El balón sale a buena altura hacia el punto de penalti. Los defensas blancos, Wolf y Sol parecen tener controlada la situación. Pero un rayo amarillo llega desde atrás como una exhalación. El ex seleccionador Del Bosque no sabe de dónde demonios ha aparecido ese resorte que se eleva a tres metros de su posición. La leyenda se eleva al cielo de Cádiz y conecta un testarazo que destroza la portería defendida por Miguel Ángel.

Las banderas blancas desaparecen. El grito de ánimo al Cádiz es unánime y el equipo vence por primera vez en su historia al todopoderoso Real Madrid. Los aficionados cadistas tardaron en despertar de ese sueño y durante toda la semana un orgullo latente recorre la ciudad.

Ese gol lo marcó ese niño que su padre tuvo que poner a trabajar y que desde pequeño sabía lo duro que era llevar el pan a su casa. Ese gol lo marcó don Francisco Baena Jiménez. El día en el que David venció a Goliath. El día en el que una ciudad se volcó con su propio equipo. El Día en el que todo cambió para el cadismo.

Gracias por tanto, Paco. Cadista inmortal….

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