EL ECO DE UN LAMENTO

Aún resuena el eco de ese lamento que se convirtió en silencio, segundos después de que Akinsola, mandara la ilusión cadista al pozo de nuestras desdichas. El Cádiz C.F., esa tarde, lo tenía todo para hacer historia tras empatar el 3-1 que traía en contra. El Lugo se convirtió en un pelele en manos del Cádiz, pero nuestros propios errores nos condenaron. Una pérdida de balón de Héctor Yuste, propició el gol de Belencoso. Oscar Pérez, falló un penalti al borde del descanso que hubiera supuesto un mazazo para el equipo gallego. Y por último Akinsola, terminó de finiquitar el enésimo desastre cruel que ha acompañado al equipo amarillo hasta la pasada temporada.

Después de ese partido, pocos daban ya un duro por el Cádiz. Gaucci y compañía, sumieron al cadismo en una depresión profunda. Pero aquí estamos ahora…

Delante del rival que nos condenó aquella maldita tarde de junio. En una privilegiada posición que nos permite soñar despiertos. Son sólo tres puntos. Pero tres puntos para soñar. Tres puntos para reenganchar a una exigente afición. Y son tres puntos para olvidar de una vez por todas, antiguos fantasmas que todavía revolotean por el Estadio Ramón de Carranza.

¡A POR ELLOS!

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