EL ENÉSIMO TRUCO DE MAGIA

El Mago tiene una idea, un pálpito, 14 de septiembre de 1986, ocho menos cinco de la tarde, y su requiebro le conduce al área de castigo

“Mágico aparece en la escena, como un dibujo animado en la sombra asignada a un teórico interior izquierdo, y dribla de primeras a Sañudo, implacable defensor del Racing de Santander. Minuto 24 de la segunda parte. Jorge ya ha movido dos veces el marcador de la torre de preferencia. Le entra medio hipnotizado Chiri, que a la postre se ve superado con un recorte magistral sin espacio sideral para poner una excusa convincente. El Mago tiene una idea, un pálpito, 14 de septiembre de 1986, ocho menos cinco de la tarde, y su requiebro le conduce al área de castigo. Se lo piensa, vuelve sobre sus pasos y sienta con la cintura a Roncal, le arrebata el sentido del equilibrio, se cuela en sus futuras pesadillas. Camino de la portería, incierta la ciencia del engaño, levanta la vista y observa al dueño de la duda y de la portería, Pedro Alba, que amaga con salir al encuentro de Mágico. Quieto el tiempo, ansioso el tanteador simultáneo dardo, Jorge saca la cuchara, saborea el momento con una caricia, dispara de pronto y la pelota vuela feliz, un poco mareada por el efecto visceral que le ha sugerido Mágico, y se aloja en la escuadra izquierda de Alba, el atónito. La gente, turulata, practica quince minutos de ola al nuevo estilo mexicano. Un solo grito; ¡Mágico, Mágico!

Describir la obra maestra y cumbre del Mago, cerrar los ojos y verlo en cada detalle, sólo está al alcance de don Enrique Alcina Echeverría.

“La leyenda, Mágico González”. Editorial Dalya.

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