viernes , 30 octubre 2020

EL ESPÍRITU DE GUAICAMACUTO

Por Jorge González.

A mediados del siglo XVI, las huestes del Imperio Español avanzaban de manera irremediable por el Caribe continental. Llegaron hasta la zona costera del norte de Venezuela. Allí se encontraron con un alma indómita. Un espíritu libre y salvaje que nunca pudieron domar, ni someter.

Guaicamacuto, era ese hombre que nunca inclinó la rodilla ante el avance español. Algo hay de él en Darwin Machís. Una fuerza irrefrenable que nunca será sometida por el rival y que el pasado domingo desató la locura en el templo cadista. Ya hacía tiempo que no vivíamos algo así, y el descendiente del líder indígena se retrató escorado en banda. Jugada calcada a la que tuvo anteriormente y que sacó Juan Carlos con una gran estirada. Habría que remontarse al gol de Carlos Calvo para recordar algo así.

Quedan siete partidos. Siete partidos en los que luchar, sufrir, reir y llorar a golpe de cañón tricolor. A golpe de carrera salvaje por banda. A golpe del que nos ha demostrado que no busca rendición alguna.

Se llama Darwin. Se apellida Machís. Es peligroso. Está suelto. Es la leyenda de Guaicamacuto.

One comment

  1. hay que subir con ascenso directo,porque si entramos en liguilla,no lo tendremos y vallejo posiblemente tambien

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