EL GRITO DE LA JUNGLA

Por Jorge González

 

El fútbol no tiene memoria, Khalifa. Nadie se acuerda ya de la pareja que formaste con Aridane y que  empequeñecían a los delanteros contrarios. Nadie recuerda tu entrega durante una temporada en la que te destrozaste la rodilla por el escudo y por el cadismo. Nadie recuerda que te sacaron en silla de ruedas de Tenerife, porque tu rodilla ya no aguantó más.

Sólo se hace referencia en las noticias a tu artrosis degenerativa y a tu estado de ánimo. A tus eternas sesiones en el gimnasio que debes de odiar. Pero también los hay agradecidos, Papa. Y en desagravio a tu figura, te dedico estas palabras.

Porque es de bien nacidos agradecer al que dio más de lo que tenía. Jugándose la salud y la carrera por los aficionados. Te queremos sano, Papa. Te queremos imponiendo tu envergadura en el centro de la zaga. Te queremos rematando córners a gol. O viendo esos infinitos desplazamientos diagonales. Todavía no te ha llegado tu momento. Sólo falta ese grito que venga desde la mismísima jungla senegalesa. Ese grito que te lleve de nuevo al campo de fútbol de La Laguna. A ver tu sonrisa y tu furia.

Sólo falta el grito de la jungla.

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