EL MARTILLO DE ÁLVARO CERVERA

Por Jorge González

El Cádiz sigue su paso firme hacia lo que surja. Hacia la palabra mágica del país de nunca jamás. El Cádiz marcha con una careta que impide a sus rivales ver su verdadero rostro. Impide a sus rivales que vislumbren el verdadero objetivo de este equipo. Porque ni siquiera ellos lo saben. El verdadero, único e irrefutable del club gaditano es el próximo partido ante el Tenerife. Y el siguiente objetivo será el Granada. Y así sucesivamente…

El Cádiz marcha con una careta que impide a sus rivales ver su verdadero rostro. Impide a sus rivales que vislumbren el verdadero objetivo de este equipo. Porque ni siquiera ellos lo saben.

Y detrás de este equipo está el puño que sostiene el martillo. Detrás está el percutor del martillo que golpea sin piedad a los rivales. Da igual la entidad del equipo al que se enfrente. El juego es el mismo. Los golpes tienen la misma intensidad. El Cadiz es un martillo. Ningún golpe que recibe agrieta este conjunto que despedaza a los rivales. Y los destroza poco a poco. Al ritmo que ellos marcan.

Y seguiremos en esta senda de no mirar más allá del próximo domingo. Seguiremos con la careta puesta hasta la jornada 42. Seguiremos golpeando a nuestros rivales al ritmo que marque el herrero. Seguiremos por el sendero por el que nos guían en el país de las maravillas. Directos hacia la palabra prohibida. Directos hacia la palabra tabú. Hasta que la realidad nos despierte de este sueño en el que nos tiene sumido el martillo de Álvaro Cervera.

 

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