EL ONCE DE CHAPÍN

Miraos en este espejo. No es difícil. Con los pies en la tierra y con el trabajo, el sudor y el esfuerzo, al igual que ellos.

En la temporada 2004/2005, un grupo de jugadores creyó en una idea. Era un pálpito salido de las mismísimas entrañas del Estadio Ramón de Carranza. La pelea y el sufrimiento nunca lo negociaron. Otros equipos con más recursos y dinero fueron cayendo ante el ímpetu de un equipo que se conjuró con una grada que venía de un largo desierto. Iban pasando las semanas y con golpes en la batalla, seguía y seguía y seguía.

Hasta que llegó el 18 de junio de 2005 y escribieron una página de gloria con el sudor y la sangre de los caídos. Una página de oro que terminó con un escudo en lo más alto y con sus nombres grabados en la inmortalidad de esta religión.

El espejo está en esta imagen. Junto a los Juan Jose Bezares Alarcon, Jesús Velázquez,, Manolo Pérez, etc… Con un entrenador que siempre creyó en estos jugadores, como Victor Espárrago. Y con una afición que quiso y volvió donde creemos que debe ser la categoría de este club.

No os podemos prometer cantidades ostentosas de dinero. Ni que seáis jugadores de la mercadotecnia. Nuestra única promesa es entregaros un escudo con la fuerza irrefrenable de Hércules. Y con eso, no hay tesoro que pueda ofreceros mayor recompensa.

Ahí está el Tenerife. Desencadenad a los leones…

Sólo y siempre, Cádiz C.F.

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