domingo , 20 septiembre 2020
Foto: cadizcf.com

EL TIRO DE FUEGO Y LA RELIGIÓN ‘JUANCALISTA’

Foto: cadizcf.com

Por Jorge González

Rota y Lebrija. Los guerreros se prepararon para el duro asedio de Numancia y el cadismo esperaba impaciente a que dieran las siete y media de la tarde. Otro pinchazo nos podía poner a tan sólo un punto del tercero. El equipo rojillo coquetea con el descenso y necesitan ganar como sea.

El cadismo se cita ante los televisores y disfruta de un vertiginoso primer cuarto de partido. Todo desemboca en una jugada por la izquierda de Nano Mesa, sentando a su defensor y dejando un balón al borde del área. Y ahí aparece Rota preparando el tiro de fuego. La dejada de Nano Mesa se eterniza. La preparación del golpeo del ‘flaco’ parece la de un tiro de ‘Oliver y Benji’, con toda Rota, todo Cádiz y todo el cadismo cargando toda la energía en la pierna de José Mari, que viene de atrás como un obús, pero que parece que nunca va a disparar. El cañonazo deja la bola incandescente hacia la portería. El roteño se besa el escudo en la celebración y respiramos porque el partido se presenta mejor.

Pero el Cádiz no puede escapar de su historia y tiene que sufrir. Debe sufrir, como lo ha hecho durante sus 110 años de historia y el intento de escapar a ese sufrimiento es intentar escapar de nuestra historia y del mismo Cádiz. Cala comete un penalti evitable y se lo empiezan a llevar los demonios. El Numancia empata y tenemos que empezar de cero de nuevo. El lebrijano se queda con una espina clavada….

La segunda parte está rota. Los dos equipos van a por el partido en un intercambio de golpes en el que puede caer cualquiera. Incluso con la expulsión de Perea, el Cádiz sigue intentando golpear hasta que una falta del Numancia para el juego. Está escorada a la derecha y el ‘duende colorao’ tiene los brazos en jarra. La jugada está mecanizada y el madrileño sabe dónde la tiene que poner. Al segundo palo para que la torre de Nuestra Señora de la Oliva se eleve en toda su majestuosidad sobre la campiña gaditana y sevillana. La religión ‘Juancalista’ nos provoca un grito de rabia. El cadismo sabe que ahora sí. Al igual que hizo frente al Racing, Juanito se niega a flaquear y se dirige al banquillo. Busca a alguien para celebrarlo y ahí aparece el comandante. Arrancar esa sonrisa al míster es complicada. En un abrazo le dice que Lebrija nunca se rinde y que ahí tiene lo que le demandaba. Cádiz, su provincia y los cadistas allende sus fronteras siguen gritando….

El tiro de fuego y la religión ‘Juancalista’. El sueño aún más cerca. Rota y Lebrija….

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