ESPERANDO QUE EL LEÓN VUELVA A RUGIR

Por Jorge González

Hay un león enjaulado por tierras del Ebro. Antaño era el terror de equipos altivos y soberbios. Ya cuando bajaban del autobús, estos equipos se empequeñecían, entrando en la casa del león. Casa llamada Romareda. Antaño fue pesadilla continua de equipos que no sabían a qué se enfrentaban.

El león tiene una afición entre lo humano y lo divino. Con la humildad de los que actualmente se saben pobres, pero con el porte y la dignidad de una historia mítica. Esperando paciente a reverdecer los laureles que le llevaron a ser temido por Europa. Aún recuerdo cómo el león se comió al equipo inglés, metido en el cuerpo de un Esnáider que rugía en cada jugada ante los cañonazos de los ´gunners´. Y con un gol de Mohammed Alí Amar que describió una curva imposible, como si todos los que estuviesemos viéndolo inclinara ese balón para un escorzo imposible de Seaman.

Vamos trescientos cadistas a rendir pleitesía a vuestra casa. Pleitesía por vuestra historia, vuestro fútbol y por todo lo que nos hicisteis disfrutar. Pleitesía por esas batallas en los años ochenta y principios de los noventa. Recordamos con estremecimiento esa colosal batalla de la temporada 90/91. Cuando el ´Paquete´Higuera nos marcó ese gol que nos mandaba al pozo, perdimos toda esperanza. Pero ahí apareció un tal Francisco Narváez Machón…

Allí vamos a rendir pleitesía al león. A un león que anda dormido. Un león que cuando despierte temblarán los cimientos de la Liga.

 

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