ESTE ES EL CAMINO

No desesperemos en el camino de la perseverancia, puesto que el trayecto estará repleto de obstáculos que dificulten la marcha. Los tropiezos solo deben ser muestra del reflejo del pasado para intentar no volver a caer, pero en el caso de volver a incidir en los mismos errores, la actitud debe de ser la misma. La de recobrar las fuerzas para volverse a poner en marcha.

Un camino que solo podrá ser recorrido bajo el manto de la unidad, donde el apoyo hombro con hombro sea tan abrumadamente mecánico, como el respirar.  Dónde la fatiga del cansancio sea aliviada bajo la espalda del compañero para poder recuperar el aliento durante el tiempo que se precise para reponerse y continuar la marcha.

Solo un camino alumbrado con el sacrificio, mostrará el horizonte adonde  descansa la virtud del sentirte reconfortado con el alma exhausta y el espiritu molido de seguir en la dirección correcta. Las huellas marcan el rastro  para tratar de no desviarnos de él y desandar lo recorrido en otra dirección que nos aleje y nos disperse.

Emprendamos el camino que conocemos,  el que deja a sus costados  laderas de humildad, el que atraviesa por cañones de tesón y el que cruza por puentes de entrega,  sigamos el sendero de la voluntad, porque sin duda alguna, este es el camino.

 

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