domingo , 27 septiembre 2020
Foto: Diario de Cádiz

GITANO DE ACERO

Foto: Diario de Cádiz

Superar las barreras de la mente supone un esfuerzo agotador, rabioso y extremo. En pleno siglo XXI la sociedad aún sigue minusvalorando los efectos que pueden tener determinadas barreras de la ´psique´. En un mundo de psicólogos, psiquiatras, epidemiólogos y médicos deportivos de salón y red social, a Fali no se lo iban a perdonar. “No es solidario con sus compañeros, ni con la sociedad”. “Que pida la cuenta y se vaya”. “Los trabajadores nos exponemos y él no tiene huevos….”. Perlitas que han ido soltando de manera impune al comportamiento de una persona en situación de estrés y sometido al síndrome de la cabaña.

Son los mismos que arreglarían el mundo desde el sofá de su casa, que solucionarían la crisis sanitaria y económica desde el calor de una cafetería y censuran el tratamiento que se le ha dado desde el club al jugador. Comportamiento exquisito, cuidado y medido ante una baja por enfermedad común o accidente. Un trabajo callado y discreto con el jugador ha hecho que el futbolista valenciano haya regresado a los entrenamientos junto a sus compañeros.

Dicen que lo ven motivado y esperanzado al haber superado sus miedos. Su escalada a su Everest personal ha sido dura. Necesitaba explicar al mundo sus inquietudes y pesadillas, y de esa manera, ha vuelto a la oficina con un brillo especial en los ojos. Dice que jugará este Play Off de once jornadas aunque le corten un pie. Ha superado su miedo a montar en un avión, la pandemia y una infancia humilde.

Gitano de acero….

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