GRACIAS GUANCHE

Llegó sin hacer ruido. Pelo a lo afro y con pocas maneras con el balón. Otro paquete, pensé. Josete y Servando lo relegaban al banquillo. La gente temía el que saliera. Empezó a jugar. Sustituyendo a algunos de los titulares por sanción o lesión. El run run en la grada cada vez que tocaba el balón era perenne. En algunas acciones, el cachondeo era generalizado. Se fue Josete y llegó Migue. Sus acciones eran cada vez más seguras. Con más empaque. Pero nunca nos íbamos a imaginar lo que estaba por llegar.

Al terminar la temporada con más pena que gloria, Alvaro Cervera colocó sorprendentemente a Servando en el lateral zurdo. Como centrales el canario y Migue. Y ahí empezó todo. Rivales desquiciados. Implacable en el juego aéreo. Rápido al cruce y al corte. El comentarista en el partido de vuelta en Santander lo calificó de “coloso”. De “muro”. Un gigante convertido en el dique de contención de la defensa amarilla. Defendiendo el escudo como si le fuera la vida en ello. Con la camiseta como segunda piel. Carranza a sus pies, sin ningún gesto de prepotencia ni altanería. Como corresponde a los titanes. Sirviendo al que le aclama. Respetando el suelo que pisa. Aguantando en sus espaldas el peso de las arremetidas de los rivales.

Hace unos días renovó. “El cariño de la afición ha sido clave en mi decisión”.

No puede haber mayor honor. Y para nosotros, los aficionados, mayor orgullo.

¡GRACIAS, GUANCHE!

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