domingo , 27 septiembre 2020

GRITO DE RABIA EN ALMERÍA

El Cádiz no podía estar más tiempo en un estado permanente de nerviosismo e histeria colectiva. Ayer el equipo demostró que la filosofía con la que se ascendió a Segunda y con la que la pasada temporada se jugaron los “play off”, sigue más vigente que nunca.

Un cúmulo de circunstancias negativas, ha traído al equipo por la calle de la amargura. El incidente de Barral en Oviedo fue el pistoletazo de salida a ocho jornadas sin conocer la victoria. Desde entonces, las lesiones y una baja forma colectiva de la plantilla, se sumaron a partidos para olvidar como el de Lorca y partidos en los que la suerte nos fue esquiva, como el de Osasuna y los tres penaltis.

Esperemos que el triunfo de ayer sea el principio de una buena racha que nos aupe en la clasificación y que nos de la tranquilidad desde el aficionado de a pie, hasta el cuerpo técnico y la plantilla.

Ahora toca refrendar en casa el triunfo de ayer. No hay nada como ganar para ahuyentar fantasmas. Todo empezó con un grito de rabia en Almería.

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