HOGAR DULCE HOGAR

 

Han transcurrido más de dos meses desde el último partido liguero en casa.

Dos meses  de espera, cual peregrino  en busca de su rumbo, dos meses llenos de despedidas, de ilusiones y de nuevos bautismos.

Como dice el refrán, quien espera se desespera y los fieles al templo ya tachabamos los días en el calendario, ansiosos por inundarnos de azul y amarillo y de vibrar a cada grito de “uys y oles”.

La recompensa se ha culminado, la espera ha llegado a su fin, los profetas volvemos a nuestra tierra, a nuestra casa, que se abra el telón y que comience la pasión amarilla.

 

¡A POR ELLOS!

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