viernes , 25 septiembre 2020
Imagen: cadizcf.com

LA RESISTENCIA DE LOLO ROMERO: SUBAN AL BARCO

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Quince años, se dice pronto, ha tenido que durar la travesía. La emprendimos hace tanto que todo lo que nos rodeaba era distinto. Hemos visto surgir gradas mastodónticas, han caído dirigentes, entrenadores, proyectos rocambolescos; hemos perdido mil y unas veces la ilusión para recuperarla luego, hemos envejecido, madurado, añorado tiempos mejores. Tantas cosas nos han pasado dentro y fuera del campo que pareciera que ni siquiera somos los mismos. Hemos viajado en una odisea con más bandazos que rumbo, pero no hemos naufragado.

Estirando el símil -y bien espero que me perdonen-, en todo este tiempo el Cádiz ha sido precisamente eso, un barco que intentaba salir del atolladero y que mucho tiempo después, ya con timonel y planos, pudo ir navegando muy poco a poco, tímido, esperando ver hasta dónde le llevaba la marea. Dejamos ahora atrás la estela de casi seiscientos partidos, tres descensos, cuatro eliminatorias fallidas en segunda B, el agridulce “casi” de Tenerife y la sensación melosa que nos marcaban a fuego, insistentes, aquellos sesenta y cuatro puntos. Que todo quede atrás pero no se olvide, que nos sirva de baliza, de asidero.

A lo que ahora llega se sumarán, impetuosos, los cadistas de la camiseta apolillada, de las tertulias de barra de bar, los que nunca supieron de la carrera de Juanjo por banda o de lo que hizo Alvarito en Santander. Que vengan y se queden, que los necesitamos. Ninguna pasión, y menos esta, tiene que ser exclusivista ni negarse a crecer, porque en algún momento fue cuando llegamos todos. Pero quien se suba al barco que lo haga con el respeto que se debe al sufrimiento de los de siempre, a la fidelidad altruista de quienes lo sienten como una parte enorme de sí mismos.

Que vengan, que suban, que disfruten y que honren del mejor modo que puede hacerse la memoria de Manolo, de Tito, de Juan Carlos, de Donda, de Baguetina, de Aitana, de José Luis, de Robe, de Daniel, de David, de Cifu, de Michael, de Pascual, de Ramón, del Jardi, de todos los que ahora cantan en nuestro eterno tercer anillo. Que sean remeros y no lastre, que cuando vengan mal dadas se nieguen a dejar tocando sola a una pobre y exigua orquesta. Que no dejen de fijarse en los muchos que paladean ahora el regusto feliz que deja alcanzar lo “imposible”.

¿Se acuerdan ustedes de aquel partido en Jumilla? ¿Tienen conciencia de cómo era el estadio de la barriada de El Palo? ¿Recuerdan la impotente amargura de soportar a Hernández Cifuentes? ¿Sufrieron mofa en algunos de esos campos que recordar no quiero? Si la respuesta es “sí”, disfruten al máximo de la llegada a puerto, porque esto, sobre todo(s), es para ustedes. Gracias infinitas por no haberse bajado jamás.

Gracias también, y voz en grito, a Álvaro, a Roberto, a Lolo, a Servando, a Miguel Ángel, a Juan, a Antonio, a Chirino y a todos nuestros leones, que han defendido el escudo como nadie, que nunca negociaron con el único bien de los humildes.

Gracias a quienes sienten y celebran este día por herencia, por amor o por simple y contagiosa alegría.

Gracias por quererlo como yo.

Nos vemos a bordo. En Primera.

One comment

  1. va por todos ellos,en el ascenso mas triste de mis cuarenta y tanto años de cadismo, las emociones están a flor de piel

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