LA ‘TROMPIQUIÑA’ Y LA NEFASTA HERENCIA DE ÓSCAR ARIAS

A pocos cadistas se les escapa a día de hoy el enorme pufo que nos dejó el ya ex director deportivo cadista. Con más sombras que luces en su trayectoria amarilla, el lastre que nos dejó en su gestión fue el fracaso de un presidente que apostó por él cuando decidió cesar a Juan Carlos Cordero. A éste último se le tuvo que pagar una indemnización que rozaba el millón de euros a los que había que sumar los emolumentos del gestor deportivo onubense.

Casi dos años y medio después, el balance de la gestión de Arias puede inducir a engaño, pero no se dejen embaucar. El ascenso fue la suma de todas las parcelas que conforman el Cádiz C.F, pero en esa suma el bueno de Óscar no aportó demasiado siendo generosos en la valoración. Por el contrario, su labor ha dejado un enorme lastre en forma de equipo A y equipo B. Con el equipo A se puede competir con un mínimo de garantías en Primera División. Nuestro míster, hastiado de hacer encajebolillos nos ha dejado con 24 puntos al término de la primera vuelta, que bien pudieron ser algunos más. El equipo B ya es otro cantar. Es un rictus de amargura del guineano cada vez que percibe que algún jugador necesita ser sustituido. Al girar la cabeza se encuentra de bruces con la realidad de un equipo B que no está a la altura de la competición en la que se milita. Sin calidad, con escasa aportación y caro. Siete millones de euros fue el peaje tuvo que pagar el Cádiz por la ventana de fichajes de Enero de 2020. Álvaro Giménez, Malbasic, Pombo y Alejo conforman un cuarteto por el que difícilmente puede justificarse semejante desembolso. Sus fichas además son altísimas, destacando el 1.250.000 millones de euros que cobra el delantero procedente del Birmingham City. Jugadores con los que no se cuenta y que suponen el principal quebradero de cabeza de Enrique. Tienen cartel, pero en Segunda y en la categoría de plata ningún equipo se plantea cubrir incluso la mitad de sus desorbitadas fichas.

Este es el lamentable legado de Óscar Arias. Hombre de paja y peón en la partida de ajedrez del presidente con su socio Quique Pina por el poder.

Esperemos que la ´trompiquiña´ arregle el desaguisado generado por Arias. La permanencia en Primera se hace inevitable para salvar el futuro económico inmediato de la entidad. Un mercado monetario exiguo por la crisis pandémica, tiene al Cádiz bloqueado en un callejón sin salida para poder dar entrada a jugadores que suban el nivel cualitativo de un equipo B que supone en estos momentos el principal lastre del club. Las sensaciones que transmite Enrique es de trabajo, seriedad y mejor capacidad negociadora que Arias. Ha estado a punto de conseguir la cesión de Nano Mesa al Ludogorets y el traspaso de Bodiger al Real Zaragoza. Para el apartado de las entradas, se vislumbran nombres que mejoran lo presente como Saponjic, Gonzalo Plata o Adrián González.

La suerte del de Azuaga será la de todo el cadismo…

One comment

  1. esperemos que acierte en su labor.

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