miércoles , 21 octubre 2020

LA VERDADERA HISTORIA DE SERGIO SÁNCHEZ: SU PASO AL OSTRACISMO Y POSTERIOR DESTIERRO

El paso de Sergio Sánchez por el Cádiz seguirá dando que hablar. La Voz de Cádiz, en nombre de Alfonso Carbonell ha expuesto una serie de factores, con génesis incluida, en toda la historia del que pasó de ser uno de los adalides cadistas, a terminar en un destierro en Albacete donde puede haber dado por truncada su carrera como futbolista profesional.

Desde que puso un pie en el campo, lo de Sergio Sánchez fue un idilio con la grada, que vio en el futbolista catalán a ese guerrero con jerarquía y carácter del que había adolecido el equipo en el terreno de juego.

Se postula como el principal referente junto a Manu Vallejo de la reacción del Cádiz, tras un desastroso comienzo de Liga en el que Cervera estuvo a punto de ser cesado en Almendralejo. Pero tal y como apunta, Alfonso Carbonell, los problemas comienzan entre Cervera y Sergio Sánchez en las navidades de 2018.

El futbolista catalán ya había tenido problemas con Cervera al tener un propio plan específico de trabajo, algo que el entrenador aceptó a regañadientes, según informó, Ignacio de la Varga en su día.

La oposición al fichaje de Darwin Machís, que tenía todos los honores y bendiciones de Álvaro Cervera, supuso una tormenta en el vestuario. Como dice, Canal Amarillo, el defensa, que cada vez cargaba con más galones en el vestuario, se opuso a que el venezolano aterrizara en el Cádiz porque iba a cambiar la forma de jugar del equipo.

A partir de ahí, el equipo ya no fue el mismo y el vestuario lo resintió. Duras ruedas de prensa de Cervera, que ya había ido quitando al central catalán de las alineaciones, indicando que no entendía muchas cosas del equipo, cobran sentido ahora.

En el pulso con Cervera casi resulta vencedor cuando termina la temporada 18-19. Vizcaíno, Arias y Sergio Sánchez lo querían fuera, pero el técnico guineano se remitía a su contrato. Presiones, ninguneo en la gestión de los fichajes y un ambiente muy enrarecido en pretemporada, fue visible para todos, justo antes de comenzar el curso pasado.

Un pulso que ganó Cervera convenciendo a todos en torno a una idea. Una idea que a toro pasado, se ha comprobado que fue lo mejor para el equipo.

Sergio Sánchez terminó defenestrado y señalado por Cervera en el famoso Alcorcón-Cádiz. Única titularidad de la temporada y un 3-0 en contra. A partir de ahí, desapareció de las convocatorias con el equipo ganando y asentándose como líder de la categoría. La autoridad de Cervera fue incontestable, y al igual que con Brian Oliván, Sergio Sánchez se convirtió en un lastre para el vestuario.

El asunto acabó en el mercado de enero. El defensa aceptó marchar a Albacete donde jugó 180 tristes minutos, a la sombra de su antiguo compañero, Kecojevic. El tiempo volvía a darle la razón a Cervera.

Jugadores que se sentían más importantes de lo que eran. Jugadores crecidos con su rendimiento, pero que lejos de Carranza no demostraron nada. Futbolistas que empozoñaron un vestuario y discutieron la palabra del entrenador socavando su autoridad.

Y así terminó el triste paso de Sergio Sánchez por el Cádiz. Aquel que fue aceptado como mariscal de campo por todos y que fue comido por su propio ego y su propio personaje.

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