MENOS DAÑO QUE EL “PESCAITO” EN BLANCO

Foto Diario de Cádiz

Tras la disputa de la séptima jornada del campeonato regular de segunda división, las conclusiones brotan por sí solas. No somos capaces de generar peligro alguno.

El equipo no transmite la sensación de crear oportunidades ofensivas.  El esquema no se amolda a los futbolistas disponibles y las ocasiones de gol, brillan por su ausencia. Nada queda de ese conjunto aguerrido de pasadas temporadas que presumía de una verticalidad vertiginosa.

Los hombres llamados a ejecutar el último remate, hasta el momento, no han sido capaces de materializar en goles, los pocos pases recibidos. Un triste bagaje que está pasando factura y se acrecenta de forma exponencial en cada partido disputado.

Lo que antes funcionaba, ya no surte efecto. Es hora de buscar nuevos planteamientos, nuevas alternativas que sean capaces de generar un soplo de aire fresco que palie esta  clamorosa monotonía. La alegría se ha evaporado, el factor sorpresa es inoperante y el efecto revulsivo inocuo.

La situación debe dar un giro de ciento ochenta grados. Debemos ser capaces de leer los partidos e incidir en los puntos débiles de los rivales. La filosofía que antes nos servía, debe ser remodelada y retocada para adaptarla a las nuevas circunstancias.

Las derrotas son asumibles, pero en el caso  de producirse, al menos, que sea intentando alcanzar la orilla y no como fruto de una inoperancia supina en ataque.

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