MUJER Y CADISTA

Por D’Soperani

Hoy, día 8 de marzo, día internacional de la mujer, nos acercamos a la importancia que ha ido adquiriendo la mujer dentro de la afición cadista, un rol cada vez más importante, a día de hoy es algo común ver a cientos, miles de mujeres cadistas acudiendo en masa al estadio Carranza, orgullosas de sus escudo, de sus colores, de su camiseta y de su equipo.

Podíamos hablar de cualquiera de ellas, pero hoy vamos a personificar en Ana, una joven socia de nuestro equipo, nieta, hija, esposa y madre de cadistas. Ana nos cuenta con nostalgia sus inicios en el mundillo del fútbol y más concretamente del Cádiz C.F, en un estadio donde casi el 100 por 100 de los aficionados eran varones, y ver a una mujer o una niña, en su caso, era prácticamente motivo de vergüenza y de miradas raras, Ana nos retrotrae a la primera mitad de la década de los 80, con un Cádiz en primera división, nos cuenta como esperaba cada 15 días la visita a nuestro coliseo, siempre acompañada por su abuelo, que fue la persona que le introdujo el veneno amarillo y azul en las venas, recuerda la antigua tribuna y las explicaciones de su abuelo sobre cada acción del juego, sobre el nombre de cada jugador, sobre el árbitro, ella vivía aquellos años como la protagonista de un cuento, porque en los cuentos no sólo hay princesas y príncipes azules, también hay niñas que se visten de su equipo y sufren y disfrutan con cada gol.

Conforme nuestra protagonista crecía, su pasión por el Cádiz C.F, crecía con ella, ahora iba al estadio con su padre y con su hermano, hasta que un día comenzó a ir sola, ya que entre sus amigas todas adolescentes, ninguna compartía su locura, los años fueron avanzando y comenzó a asistir con su actual marido, vinieron los primeros desplazamientos arropando al equipo, luciendo con orgullo la zamarra amarilla por más de media España, varios de estos desplazamientos los hizo embarazada de alguno de sus tres hijos, como bien ella nos cuenta, ha sabido transmitir su cadismo a su prole y a día de hoy toda su familia disfruta de su equipo desde fondo norte, donde los podemos ver cada domingo, llueve, ventee o haga sol.

Ana se emociona al hablarnos del Cádiz C.F, “cuando voy al Carranza, voy con alegría y con orgullo, cuando salgo fuera, digo orgullosa cual es mi equipo, porque para mí ser del Cádiz es lo más grande. Me gusta cantar en el estadio y apoyarlo en las buenas y sobre todo en las malas”.

Tras tantos años de militancia cadista, son muchísimas las anécdotas que nos puede contar, pero jamás olvidará, lo que le ocurrió en un viaje a Huelva, “embarazada de mi hija mayor, se me antojó una bandera enorme con cuadros amarillos y azules y un palo bien grande que la sujetaba, me la compré evidentemente, el personal de seguridad del Nuevo Colombino, me requisó el palo en la puerta, y yo le hice al seguridad que me lo guardara y me lo devolviese a la salida, para poder llevarla luego por la ventanilla hasta Cádiz, luciendo mis colores con orgullo”.

El amor de Ana por nuestro equipo, le ha llevado a tatuarse el escudo , según ella, necesitaba llevarlo siempre consigo, porque no le salen las palabras al explicar la importancia que el Cádiz C.F tiene en su vida, es un orgullo enorme ser mujer cadista, el papel de la mujer cada vez es más importante en todos los niveles y ámbitos de nuestro club, desde afición hasta la creación de equipos femeninos que representan nuestros colores.

A nuestra protagonista, no sólo le gusta ir al Carranza, también disfruta de los entrenamientos en el Rosal cuando tiene tiempo para ello, está al tanto de los actos de la Fundación (también colaboró con la Asociación Española de Enfermos de Pompe), es fiel seguidora del Virgili o apunta a su niño en verano al Campus que el Cádiz C.F suele organizar.

Como dije al principio de este artículo, son cada vez más la mujeres que pueblan nuestro estadio, Ana es sólo una de las muchas cadistas, que sufren, disfrutan, rien y lloran por su equipo, y que se sienten orgullosísimas de decir a boca llena que son mujeres y cadistas, que no van al estadio a acompañar a nadie, sino todo lo contrario, van porque quieren, porque el estadio machista que la niña Ana conoció hace más de 30 años, es sólo un mal recuerdo en su memoria.

Feliz día internacional de la Mujer “cadista”.

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