sábado , 31 octubre 2020

OPINIÓN: ESTADIO COMO SE LLAME, PERO CON CADISTAS EN LAS GRADAS

Ángel Tomás Gómez

Corrían los primeros días del mes de marzo y se hablaba de una epidemia que parecía estar, si no controlada, al menos muy geolocalizada, de tal manera que disfrutamos de un fin de semana de total normalidad, con mitines políticos, manifestaciones reivindicativas de derechos, sin restricción de ningún tipo por motivo de la misma, y como no, con público en todo evento deportivo, incluidos los estadios, lógicamente, aunque nuestro Cádiz jugaba fuera en Lugo, donde sumamos un puntito.

Pero todo se precipitó repentinamente, pues en apenas tres días pasamos a que la epidemia se declarara pandemia y tres días más tarde se obligara a toda la población al confinamiento. Primero fue lo más duro, quedarse en casita y así varios meses, pudiendo salirse a comprar solo lo indispensable, tú sabes: comida, bebida, productos de limpieza, eso sí, con mascarilla. Se suspendieron todos los eventos deportivos, también consecuentemente el esperado Cádiz-Rayo, encuentro especial para ambas aficiones.

Auimos parece que controlando la pandemia, disminuyendo el número de contagiados y de muertes por lo que se fueron suprimiendo restricciones: empezamos por dar paseítos cerquita de casa para poco después hacer deporte e incluso reanudarse las competiciones deportivas oficiales, incluido el fútbol, teniendo que limitarnos a ver los partidos por la tele, sí por la tele, así que desgraciadamente tuvimos que vivir un agridulce ascenso cadista.

¿He dicho que pudimos ver los partidos en los bares? Sí, en bares, porque hoy podemos comer en restaurantes, tomar una cerveza en un bar o estar en la playa, ojo: sin hacer uso de la mascarilla. Es cierto que las mesas normalmente cumplen las normas de distancia de seguridad, pero se juntan en esas mesas gente diversa, cada uno de una casa, y ahí no hay problema o eso se nos quiere hacer creer, pues no deja de ser una laguna de la norma.

La situación ha ido mejorando y hasta hemos podido ir a los toros en El Puerto, solo la mitad del aforo, sí, pero ahí estuvieron, aunque luego se juntaran todos abajo y muchos sin mascarillas escapando de la zona de sol y la organización no supiera reaccionar. ¿Fue un error que se celebrara el evento con las medidas de seguridad planificadas? No, seguramente todo era correcto según su planificación, lo que resultó un error fue solo su ejecución.

Como muestra de ejecución impecable de medidas de seguridad están los cientos de eventos que no salen en las noticias (conciertos, obras de teatro…), porque sencillamente gracias al civismo de la gente y sobre todo de los organizadores que deben contar con personal eficiente y resolutivo, las medidas no solo se planifican sino que se ejecutan fielmente. De muestra sirva que en la misma plaza de toros donde se incumplieron las normas y fueron portada de toda la prensa, se han sucedido una serie de conciertos, el primero de Bisbal, y, siendo los organizadores diferentes, no ha habido ninguna instantánea en ninguna portada al menos por ese motivo.

Así pues, basta ya de criminalizar al fútbol, basta ya de tener que mantenernos calladitos. Porque se hayan producido en el pasado altercados de unos cientos de aficionados, no se nos puede castigar a una inmensa mayoría que en el día a día cumplimos fielmente las normas de seguridad. Que hay que llenar solo la mitad de un estadio, se llame como se llame, pues se hace, y, si solo van a poder entrar los abonados en el caso de nuestro estadio (porque no hay aforo para más), pues también, e , incluso, tener que rotar la asistencia pues actualmente somos 16.000 para 12.500 plazas, la mitad de las 25.000 con las que cuenta el aforo y, suponiendo que se reserven tirando por alto 1.000 localidades para protocolo, restarían 11.500, por lo que cada abonado podría asistir aproximadamente a dos de cada tres partidos y, ello, sin contar con los que renuncien a asistir que, no obstante, para la campaña próxima podrían tener su plaza reservada y nuevamente se le podrá preguntar si desea o no asistir.

Fórmulas hay para que la cosa funcione eficientemente, es cuestión de ponerse, ello distribuyendo al personal con la debida distancia de seguridad y con el uso obligatorio de mascarilla y, si alguien no cumple las normas, por el bien de todos no es cuestión de ser chivatos, sino de conciencia de grupo. Cuando en el mundo animal un sujeto pone en peligro al resto de la manada sus propios compañeros les dan muerte. Aquí no habrá que hacer llegar la sangre al río, digo a la grada, tan solo será suficiente con alertar a la seguridad del estadio como se llame y ‘alehop’, sitio para otro cadista, cadista con conciencia, como tantos y tantos cadistas en las gradas.

One comment

  1. seguimos sin enterarnos, no habrá normalidad hasta que exista vacuna.por desgracia han decidido que teníamos que pasar el verano casi como siempre y no puede ser.ya que no se han tomado ninguna medida de control, ni sanitaria, ni de vigilancia, ni social.asi de esta manera esto ya no es cuestión de justicia, de que este si y este no.
    se trata de salvar lo que queda de esta pais, se trata de vidas que se pierden y de muchas otras que quedan con secuelas graves.

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