RENOVACIÓN DE GARRIDO: EL JUGADOR QUE QUISO SEGUIR SIENDO FUTBOLISTA

Por Jorge González

Sin lucha no somos nada. Sin pelea sólo hay un pozo profundo y amargo de dolor y oscuridad. Jon Ander Garrido no vivió la salida de ese pozo. Ese éxtasis que se produjo en la provincia de Cádiz y en el cielo de Alicante, hace menos de dos años aún.

Cedido en el Racing de Ferrol, al igual que su compañero Kike Márquez. Garrido quiso seguir siendo futbolista. Seguir jugando partidos en ese templo que ha fagocitado a grandes jugadores y técnicos. Ese templo maldito para muchos, que fracasaron en su intento de llevar al Cádiz a cotas mayores. No es fácil ser jugador del Cádiz. Mucho lo tuvo que pensar el jugador nacido en Bilbao durante su destierro en Ferrol. Ver el ascenso sin haber sido partícipe, seguro que fue más una tortura que una alegría. Pero como dijo Luis Aragonés, “el fútbol no tiene pasado, ni presente…”. Y Garrido se agigantó. Se rebeló contra las palabras que les dirigía Cordero. Se rebeló contra una afición que lo miraba de reojo.

Ahora Garrido es un jugador incomensurable en el Cádiz. Su trabajo, su pelea y su lucha, lo ha convertido en un mejor jugador y se ha ganado el respeto de una grada que lo admira y respeta. Aprovechó se segunda oportunidad y ahí anda. Y tal y como adelanta El Desmarque, con su renovación casi cerrada por los dos próximos años, lucha para ascender al Cádiz a la máxima categoría.

Y no hay centrocampista en la categoría que no lo tema. Quedan cinco finales. Cuatro para Garrido. Tened por seguro que no dejará nada en el campo…

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