BARRAL NO PUEDE LIBRAR BATALLAS INDIVIDUALES

Segunda autoexpulsión de la temporada del delantero isleño, que una vez más deja a su equipo en inferioridad numérica y ve como la grada le despide en desacuerdo con su actitud.

El técnico cadista, reflejaba en rueda de prensa que el jugador ya sabe de sobra diferenciar lo que está bien de lo que no lo está y por mucho que le diga, son acciones puntuales.

El exceso de revoluciones e ira van ligados al jugador en determinados momentos de la temporada. La pasada de frenada condicionan sus actuaciones en las que confunde intensidad con agresividad.  Barral peca de querer demostrar de inmediato que sale enchufado, cuando produce todo el efecto contrario al deseado. Acciones a destiempo, protestas innecesáreas y entradas peligrosas deslucen la intervención del ariete.

La veteranía es un grado y David debe ser ese tipo de jugador que predique con el ejemplo, deje a un lado los fantasmas y las guerras individuales y ponga sus cinco sentidos en el colectivo.

Es un jugador de vital importancia y necesitamos que sume y no reste.

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