martes , 27 octubre 2020
Foto: Cadena Ser

CUANDO SOMOS INVENCIBLES

Foto: Cadena Ser

Por Jorge González.

Desde que tengo uso de razón, el Cádiz C.F. como institución ha adolecido de una cierta desunión entre todos los que lo conformamos. Ya hace treinta años, cuando el equipo vivía su mejor racha histórica tras varios años en Primera División, desde la grada se gritaba aquello de “Irigoyen cabrón”, o se ponía a Mágico a caer de un burro. Hoy día, ambos son mitos del cadismo. Uno por su gestión, otro por haber entregado su vida futbolística al equipo amarillo.

En los últimos venticinco años no hemos tenido, generalmente, buenos gestores. El ínclito y execrable Enrique Cerezo nos desmanteló el equipo, el club y es el origen de todos los males que nos ha servido como herencia todos estos años. Marioneta del clan Gil, fue nuestro primer presidente como SAD. Hoy se pavonea ante las cámaras con un equipo de ´champions´, ocultando un pasado siniestro y de servilismo.

Tras el breve paso de Antonio Muñoz y Manolo García, volvió el grupo ADA, con el no menos despreciable, Rafael Mateo. Los principios de Muñoz, tras la marcha de Mateo, fueron esperanzadores, pero le pudo la avaricia a aquel que se creyó el Rey Midas. Su ego y cabezonería, lo llevaron a una desastrosa gestión económica que aún estamos pagando. Sus ventas a Baldasano y Sinergy, nos dejaron una ruina que nos acercaron al abismo.

El esperanzador inicio de Pina y Vizcaíno, nos ha devuelto a la realidad. División, acumulación de poder y egos enfrentados. Nada nuevo bajo el sol.

Han pasado miles de jugadores en esos años. Con decenas de entrenadores. El más longevo ha sido Cervera, que acumula ya más de cien partidos con el equipo.

En todos estos años, han habido dos momentos de sinergia. Los años comprendidos entre el 2002 y el 2006, en el que el club pasó de segunda B a primera, con una afición colosal que atenazaba las piernas de los jugadores rivales más experimentados. El siguiente fue un periodo ´a trozos´, comprendió entre el glorioso Play Off de 2016 con el ascenso, hasta principios del año vigente, en el que una comunión equipo, entrenador, afición, desentonaba con los tambores de guerra que se oían en la cúpula cadista.

Sólo cuando todos estamos unidos somos capaces de dar lo mejor de nosotros. Es ese momento en el que nadie nos puede parar. El momento en el que somos invencibles…

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