GLORIA Y HONOR A LA FRANJA

Por Jorge González

El próximo domingo 1, se vivirá una fiesta del fútbol. Un partido mayúsculo, independientemente de la división donde se juegue. El pulso de un barrio obrero y el motor de la solidaridad. Sus obras son más grandes que sus gestas deportivas que tampoco son pocas. Un club y una afición comprometida contra la necesidad. Se puede ver a muchos de sus aficionados en campañas de bancos de alimentos, en campañas contra los desahucios, en obras sociales y talleres formativos.

La verdad duele en este país y la denuncia social ha sido vetada. Pero la persecución policial a la que han sido sometidos sólo ha provocado el redoble de esfuerzos. Muestra del carácter de los que no pueden ser domados. De los que no pueden ser sometidos. Todavía tengo en la retina el caso de Carmen. Una vecina octogenaria y víctima de la vergüenza de un país como es el desahucio. Esta señora sólo pasó una semana fuera de su casa. El club, entrenador, plantilla, jugadores y aficionados se volcaron. Pagaron a esta señora una vivienda digna. Tan digna como la forma de entender la vida de un vallecano.

Y ahí siguen haciendo honor a su nombre. Los rayos que preceden al trueno ensordecedor de su hinchada en el estadio. Persiguiendo el sueño de la justicia social y de su rayito campeón.

Ahí estamos latiendo. La sangre amarilla corriendo por la vena roja del Rayo. Haciendo latir un único corazón. El corazón de un hermano. ¡Que Cádiz no empieza en La Caleta. Que Cádiz empieza en Vallecas!

¡AUPA RAYO! ¡ESE CÁDIZ OE!

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