domingo , 29 noviembre 2020

HEMOS DEJADO DE SER LOS “SIMPATICOS”

Para algunos no dejaba de ser una moda, un carro donde subirse, charlar de manera animada durante la semana en el bar, en el trabajo o con amistades, y disfrutar (por qué no), de cierto postureo ante las numerosas cámaras que nos visitaban durante los partidos de Liga.

El cadismo y el Cádiz siempre han sido un filón cuando la trayectoria del equipo venía bien dada, pero nadie se acordó de nosotros cuando caímos en desgracia. A las habituales gracietas ante las cámaras de televisión. La búsqueda retorcida de los medios de algún gesto o alguna imperfección física de algunos de los jugadores cadistas, se nos volvía odiosa e inaguantable a los cadistas que sufríamos por el devenir del equipo en la competición. Les encantaba ‘Mortadelo’. Les encantaban nuestras proclamas y cánticos. El “hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual” era la comidilla de esos medios nacionales que nunca supieron distinguir entre la admiración del ingenio con el ridículo.

Les encantaban las siestas de Mágico, la calvicie de Dertycia, las bromas de Kiko y el pavor de Rovira a las serpientes. Nunca se interesaron por el cadismo sufridor y callado que se retorcía ante las derrotas y que se negaban a aceptar los descensos. A los medios nacionales y a su audiencia nunca les interesaron nuestras hazañas, ni nuestras resurrecciones. Siempre se interesaron por el chascarrillo de tal jugador, o de la enésima ocurrencia de ‘Cadiman’.

Nuestra suerte parece haber cambiado. Aquellos jugadores simpáticos y dicharacheros han dado paso a soldados que creen en la idea que les ha inculcado su técnico. Aquellos aficionados que aparecían de la nada para tener su minuto de gloria ante las cámaras han desaparecido o reniegan del juego de Cervera. Aquellas cámaras ya no encuentran la carnaza a la que los teníamos acostumbrados.

Cervera ha hecho un equipo serio, reconocible, antipático, y sobre todo, ganador. Eso que el cadismo de lluvia, cemento y abonos tras lustros venían reclamando. Ese es nuestro orgullo y nuestra victoria.

Así que ya sabéis. Cuando vengáis a Cádiz con vuestras cámaras, solo vais a encontraros a un equipo concentrado y con el rictus serio. A una afición que ya dejó de estar para bromas y que vio a ‘Cadiman’ como algo ridículo e indigno de nuestra institución.

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