SI ALGO PUEDE SALIR MAL, SALDRÁ MAL. UNA DEFENSA EN CUADRO

Por Fran Orleans

Que la planificación de la plantilla durante el mercado de verano, no ha sido la más eficiente de los últimos años, es un hecho objetivo. Los refuerzos que debían de potenciar y aumentar la calidad y competencia de la plantilla, aún no han dado la cara, dejando en evidencia la finalidad de dichas incorporaciones.

Jugadores lesionados, faltos de ritmo de competición y que no cumplen el perfil de juego que el entrenador defiende a capa y espada han copado el grueso de los futbolistas firmados. Las demarcaciones de lateral y central no han sabido ser bien gestionadas y los problemas se acrecientan a cada jornada que transcurre.

En los laterales, la pérdida de confianza total en el catalán Brian Oliván, hacen que Matos, sea la única alternativa en el perfil izquierdo, rompiendo por completo la competencia dentro de la plantilla. Cuando de primeras, ambos jugadores parecen aparentar las mismas características de juego. En el perfil opuesto, Carmona, no consigue mejorar o definirse por una distinción de cualidades totalmente diferentes a lo que puede ofrecer Rober Correa. Dos perfiles igualmente parecidos que no pueden aportar soluciones o alternativas en función de las necesidades que puedan plantearse durante cada fase de un partido. Limitando por tanto las posibilidades en dicha posición y reduciendo de manera considerable el rendimiento esperado.

En la zona central de la zaga, que a priori contaba con el beneplácito del cuerpo técnico, tras el fantástico rendimiento de la pasada temporada, Mauro, Kecojevic y Servando parecían ser los pilares inamovibles a toda costa, sin prever lesiones, sanciones o bajo rendimiento. Llegado el momento se decidió reforzar un poco la demarcación, apostando para ello en primer lugar por un centrocampista que en ocasiones muy esporádicas había ocupado esa posición y en segundo lugar, ya se incorporó a un especialista de la zona, a pesar de que llevase casi un año sin competir y estuviese tocado.

Parafraseando la Ley de Murphy donde cita que  “si algo puede salir mal, saldrá mal” se sustenta la situación del Cádiz en estos mismos instantes, donde ha acumulado su peor comienzo de la historia desde 1994, donde en vísperas de enfrentarse al último clasificado de la categoría, no ha podido contar con ningún central en la sesión de entrenamiento a causa de las diferentes lesiones que padecen y donde antes radicaba nuestro punto fuerte, ahora queda en entredicho esa misma virtud.

Más allá de la casualidad y de la mala suerte, la única realidad es que estamos bajo mínimos y nos queda por delante un camino “molto longo” por recorrer.

 

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