SIEMPRE FUIMOS GRANDES

Siempre hemos concebido la grandeza de los clubes por sus títulos. Por la acumulación de copas en una vitrina. No falta lógica en el razonamiento. Aquí en España Madrid y Barcelona se aupan en este sentido. Fuera, Milán, Manchester United o Bayer de Múnich son los ejemplos.
Para llegar al éxito, hay un largo camino. En los que hay que ganar, perder, sufrir, llorar y celebrar. Todo ese cúmulo de sensaciones afloran hasta que tu capitán levanta la copa.

Este es el camino. Ésta, la vivencia. Hemos visto Cibeles, Canaletas, Puerta de Jerez en Sevilla con la pasión, el fervor y una ciudad entregada. Esa es la grandeza. Ese es el éxito. El momento en el que el árbitro pita el final y pensar en todo lo que has vivido junto a tu equipo.

Con todo esto nadie nos puede decir que el Cádiz no es un grande. El camino. El éxito. La ciudad entregada. Tenemos todos los alicientes de los “grandes clubes”.

Esa es nuestra grandeza. Ese es nuestro destino. Ningún madridista puede darnos lecciones de qué es un éxito. Ningún culé puede venir a explicarnos qué se siente en esos momentos. Ahí radica la grandeza. En la manera de sufrir. En la manera de ganar. En la manera de celebrar. En definitiva, una copa no es más que un objeto en una vitrina.

¡SOMOS GRANDES. SOMOS ETERNOS

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