martes , 27 octubre 2020

TUS LÁGRIMAS SON LAS NUESTRAS, UTRERANO

Nunca hay redención en nada que haya que perdonar. Hoy has marcado uno de tus goles. Y me ha recordado al del doce de Junio de 2016 en Santander. Un jugador con hambre, con una velocidad endiablada y bandera de un ascenso y de un equipo para soñar.

Y hoy era un día para soltar la rabia. Días de presión, de reflexión y de pensar con la cabeza y con el corazón.

Ese corazón que has dibujado al cadismo tras tu gol, para jurarle amor eterno. Aunque llegue el momento en el futuro de separarnos, para emprender otro viaje.

Pero aquí está el cadismo, para decirte que te quiere y que se te querrá por siempre. Estés aquí o vistiendo otra camiseta que no sea la amarilla.

Hoy un cadista ha llorado. Lágrimas de duda, de sacrificio y de redención. Y el cadismo ha llorado contigo. Son lágrimas amarillas de alegría. Por el hijo que sigue en casa.

No hay nada que perdonar. Te queremos más aún, utrerano.

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